Esclavitud, Desigualdad, y Monedas
Fecha: May 21st, 2011 | Categoría: Filosofia | No Comments »(Versión en PDF, 3 páginas, 95kb)
Un trueque es un interesante experimento. Dos personas están interesadas en un bien que tiene el otro, y poseen un bien que están dispuestas a dar a cambio. Cada persona le asigna un valor a cada elemento a trocar. Esta función, asignación de valor a un objeto, es interesantísima, y afectada por un sinfín de factores. El hecho de asignar distintos valores a cada elemento genera un desequilibrio, seguido de un compromiso, una negociación del valor de los elementos, para llegar a la eventual celebración del trueque (o cancelación del mismo). Hay cuatro valuaciones, dos por cada actor multiplicado por dos, al evaluar cada elemento.
Voy a intentar clarificar un poco, asignando una letra para referirme a esta "función subjetiva del valor". Le voy a poner la letra ß del alemán, por simple capricho:
ß(sujeto, objeto)
El primer parámetro considera el estado de la persona que está realizando la valoración. Toda su vida y experiencias... todo lo que lleva a este sujeto a necesitar hacer la valoración, por lo que sea que quiere adquirir el objeto o desprenderse de él. El segundo parámetro es el objeto en sí. ¿Es de buena calidad? ¿Es útil? ¿Es difícil de manufacturar?
Ahora, un trueque es algo obsoleto, ¿no? Tiene grandes desventajas respecto al sistema de comercio moderno. Para empezar, necesito conseguir a alguien que esté buscando exactamente lo mismo que yo estoy ofreciendo. Y si no encuentro una persona que cumpla estas dos condiciones, tendría que conseguir un intermediario, al cual le debo intercambiar mis bienes... Por ejemplo, si soy un productor de telas, y estoy buscando un kilo de carne, pero el único ganadero está buscando artículos de carpintería... tengo que conseguir primero estos artículos... cosa altamente inconveniente. Además, yo probablemente no esté familiarizado con el precio de artículos de carpintería...
Un sistema mejor que el trueque es un sistema monetario. Hasta ahora tuve mucho cuidado de no escribir "tasación". Tasar es fijar un precio, y quiero hacer gran diferencia entre precio y valor. Es importante entender que una pregunta del estilo: "¿Cuánto es el valor de nuestro tiempo?" es una pregunta distinta a "¿Cuántos dólares debemos aceptar como justo intercambio por una hora de nuestro tiempo?".
Voy a definir una segunda función. Una función que me da el "valor de una cosa en el mercado", llamada ð. Este es un intento de hacer universal el valor de cada objeto o servicio, de utilizar la misma escala para medir el valor de cualquier bien o servicio que pueda adquirir en el mercado. Está claramente influenciada por quiénes están en el mercado. Si hay muchos productores de telas, ð(tejidos) será más baja. Creo que el sistema de mercado es la mejor manera de darle valor a la función ð aplicada a una cosa valiosa. Se podría intentar dar un valor cuantitativo a ð... para mí involucraría el interés que tiene cada persona en el objeto, por el costo en mano de obra, más la dificultad de obtener los recursos...
La ley de la oferta y demanda dice que, a la larga, ð tiende a un valor que satisface tanto al comprador como al vendedor. Y siempre me pareció algo intuitivo. Lástima que no compramos algo porque lo valoramos de acuerdo a nuestras observaciones totalmente racionales y meticulosas. Las personas somos seres irracionales, realmente malos para asignar valor a las cosas. Hay discrepancias entre lo que es lógico y lo que solemos decidir, lo que socava un poco la fortaleza del mercado (alterando incorrectamente la curva de oferta/demanda), ya que no siempre solemos elegir el producto más barato, o el de mayor calidad, o mejor proporción precio/calidad, de acuerdo lo que estemos buscando. Ver el maravilloso libro del economista Dan Ariely, “Predeciblemente Irracionales” para una más detallada explicación de nuestras irracionales, pero predecibles, decisiones de compras. Otro punto en contra del sistema de mercado es que no tiene suficientes medidas para luchar contra los monopolios. Lo único que ha probado eficiente en desarmar monopolios son las decisiones políticas o judiciales.
La predicción de ð implica el entendimiento total del proceso de pensamiento humano, y de las intrincadas interrelaciones entre personas. Un "demonio" que pueda comprender todo esto es el único candidato para decidir si es un proceso ético, si es un proceso justo o no, y justo para quién. Para evaluar qué es justo, voy a diferenciar entre compras por necesidades y compras por intereses. Las cosas que no son necesidades y nos interesan son cosas que queremos tener, pero no son indispensables. Yo creo que las cosas que necesitamos no deberían estar gobernadas por los caprichos del mercado. Pero esto no creo que sea practicable, no sabria por donde comenzar una verdadera distribución justa y eficiente de los recursos necesarios para vivir.
Estar interesado en algo no necesario, y obtenerlo inmediatamente, es gozar de total libertad. En su máximo exponente, tener libertad es tener todo lo que uno quiera, hacer nuestros sueños posibles, poder modificar la realidad tanto como nuestros deseos lo demanden. Los “solarianos” de Asimov se dieron cuenta de esto y estaban esperando una eternidad para obtener un planeta cada uno, y con la tecnología que poseían, modificarlo como sea la voluntad de cada uno, con un simple pensamiento gracias al poder de sus mentes genéticamente alteradas. Pero los solarianos no entendían que "Happiness' only real when shared"... es un tema aparte qué queremos hacer de nuestras vidas, en el que no quiero entrar ahora. Pero creo que se puede buscar una “media-libertad” en sociedad, respetando las libertades de los demás. Pero necesita trabajo y pensar bien cómo hacerlo.
Hoy en día a esta función de valor objetivo ð se le aplica una nueva función que distorsiona todo irreversiblemente. Pasar de las unidades de "valor" a las unidades de "moneda" es probablemente lo más confuso de todo. Porque realmente una "moneda" no es una medida de "valor", debido a cómo es generada una unidad de dinero en casi cualquier parte del planeta. Porque en el sistema fraccional de reservas, las instituciones bancarias y los bancos centrales generan dinero de la nada. Esto hace que esas instituciones, sin realmente generar valor alguno (salvo salvaguardar las riquezas personales), sean capaces de inventar dinero.
Los bancos inventan dinero sin generar valor.
No es el fruto de una ardua temporada trabajando para el agricultor. Es un cliente depositando plata lo que hace que el banco, mágicamente, tenga el poder de generar varias veces la plata que uno depositó. Osea que el agricultor trabaja incansablemente para cosechar cierta cantidad de granos, los vende por mil dólares, deposita esos mil dólares, y al instante, el banco tiene 0.7, 0.8, 0.9 mil dólares (de acuerdo a la legislación del país) disponibles para prestar. Sin hacer nada. Osea, “tiene” los mil dólares originales (el truco me parece que no figura como un activo, si no un pasivo, plata que debe), más ese extra que presta, en otras palabras, 1.7, 1.8, o 1.9 mil dólares.
Este sistema tiene de esclavos a personas que no saben que son esclavas. Personas preocupadas por conseguir dinero, cuando los que entienden el sistema lo están inventando.
Debí haber dado una advertencia: Sobre estos temas tengo una educación formal mínima y poco profunda. Todo esto es simplemente un ejercicio racionalista al estilo pitagórico.
